Hoy, leyendo muchos textos que he guardado junto a mis recuerdos, me dieron ganas de escribir. No quiero escribir en un papel, tampoco quiero escribir en un sitio donde mi identidad sea conocida, porque podría correr el riesgo de atraer problemas. Entonces, como por arte de magia, volví acá, este fue mi primer proyecto y rincón para desahogarme y explayarme a mis anchas.
Hoy es un día jodido, ya pasó mas de medio año desde mi ultima recaída. Pensé que había superado la triste sensación que me causa querer tenerla, pero para mi desgracia y mi sorpresa estaba equivocado. Aunque nadie lo sabe, para no causar males mayores, la volví a ver en persona un día hace relativamente poco. No me causó ninguna sensación que me trastocara la lógica, curiosamente, lo cause yo en ella.
Comentando como había sido el día, me sorprendía contándome que le había gustado mucho verme, que se había sentido muy nerviosa, que era una sensación que nunca antes le había ocurrido conmigo, cito textualmente: "Es como si me hubiese enamorado de ti".
Díganme señores, como debo sentirme yo ante tal situación. Recuerden, ella tiene novio, yo desde hace ya medio año tengo novia, tuve que olvidarla porque sabía que nunca pasaría nada entre ella y yo. Escuchen, 9 meses, 9 meses he estado locamente enamorado por esta mujer, he estado girando en torno a ella 9 meses, y ahora me viene con estas.
Deje pasar sus trascendentes confesiones, porque hablando con franqueza, estaba seguro de que no la quería a ella. Mi conciencia se mantenía impoluta gracias a mi decisión. Ahora bien, un día sin previó aviso, quedamos en vernos.
¿Como les podría describir lo linda que estaba? Es una señorita, de los pies a la cabeza. Llevaba puesta una americana color vainilla, una camiseta blanca con relieve, unos pantalones pitillos color salmón, unas botas marrones y un bolso a juego. *Si la ven, avisenme.* Su energía es la mejor terapia contra cualquier tipo de aburrimiento causado por la rutina, contra el cansancio o la falta de magia en nuestras vidas.
Su preocupación, su empatía y su manera de provocar un estado de seguridad, eran simples remaches de su increíble personalidad. Llegamos a mi casa, entramos en mi habitación y nos pusimos a ver la televisión recostados sobre la cama. En un impulso típico de ella, se arrimo a mi pecho y nos quedamos abrazados.
No les puedo contar detalle por detalle como fue la tarde, pero lo que deben saber que la despreocupación por todo lo que hubiese fuera de esa habitación era tal, que no nos importo cobrarnos todos los abrazos, caricias y besos que nos debíamos.
Como un niño ingenuo le pregunte: ¿Por que no te quedas acá para siempre? Ella, como siempre tiene una respuesta que nadie en el mundo podría dar, y me contestó: No puedo, no puedo dejar solo a papi. Me enamoré del juego que tenemos de bebés. Terminó la tarde y la acompañé a su casa.
¡HABÍA VUELTO A GANAR! Vuelvo a estar desorientado, deambulando bajo la noche, preguntándome si voy por el camino correcto, si estoy perdiendo el tiempo, mientras, ella no sabe ni que estoy así. A veces quisiera cambiar de presente, solamente para ver si de verdad me equivocaría o es que el destino me pone en esta situación porque quiere que insista. En todo caso, lo único que se, es que en este juego siempre pierdo yo.
Como puede una sola persona trastocarme la lógica con un simple día, no debería ser capaz de poner patas arriba mi vida, la vida que he creado al margen de ella.
Les dejo, voy a seguir oliendo el perfume que dejo en mi almohada y en mi jersey. Les saluda un loco desorientado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario